Vivienda bioclimática en Burgos, España

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Edificio Envite, Valladolid

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miércoles, 1 de octubre de 2014

NZEB DE OFICINAS EN MADRID

PROYECTO TOBEEM
VIABILIDAD DEL DISEÑO ACTUAL DE EDIFICIOS DE OFICINAS EN MADRID DE COSTE Y CONSUMO ENERGÉTICO MÍNIMOS EN EL HORIZONTE DE 2020


Consultoría en energía renovable y eficiencia energética

Desarrollo Urbanístico Chamartín SA
 Arquitectura Energía y Medio Ambiente s.l. 

www.alia-es.com

Proyecto cofinanciado por el Ayuntamiento de Madrid, Activos Renta, Asociación de  promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), Desarrollo Urbanístico de Chamartín (DUCH), Gas Natural, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), Jones Lang LaSalle, LKS, Remica, Typsa, Uponor y Yesos Ibéricos.
Dirección técnica: Jordi Pascual
Dirección facultativa: Luis Irastorza
Coordinación arquitectónica: Carlos Expósito
Asesoramiento: Servando Álvarez
Desarrollo metodológico: María Casanova, Damien Tavan, Ángel Carrera y Óscar
Cámara, de AIGUASOL.
Conceptualización arquitectónica: Jesús Tejedor y Luis Marqués, de ALIA

En esta entrada presento un trabajo en el que he colaborado los dos últimos años. Es un estudio detallado sobre las características que habrán de tener los edificios nuevos de oficinas en Madrid a partir de 2020. Se estudian los límites económicos y técnicos para diseñar y construir "edificios de consumo energético casi nulo", los famosos nZEB que nos va a exigir la normativa europea. 

El proyecto TOBEEM se plantea usando el método de optimización de costes expuesto por la CE en la EPBD 2010. Dicho método se basa en la  caracterización de los edificios según la determinación de los costes globales y consumos de energía primaria durante la vida útil de los mismos. 

Se han analizado prototipos de edificios de oficinas estudiando las variantes usuales en los siguientes parámetros:

- Tipos de planta: dos, lineal y cuadrada
- Tipos  de fachadas (10).
- Porcentaje de huecos (variable entre el 30 y el 84%).
- Tipos de vidrio (10).
- Elementos de sombra (10).
- Orientaciones (8).
- Tipos de forjado (2).
- Cargas internas (2).
- Grado de infiltración (2).
- Generación térmica (4).
- Emisión de climatización.
- Ventilación (2).
- Climatología (2).

La combinación coherente de todos los parámetros característicos genera una muestra representativa de los edificios de oficinas.  Posteriormente los tipos se han simulado para conocer su consumo energético en la fase de uso y por último se ha hecho el análisis económico comparativo de toda su vida útil.

El trabajo es muy extenso pero se redactó un resumen ejecutivo de divulgación, que es el que reproduzco más abajo. Si tenéis interés en descargarlo lo podéis hacer en el siguiente enlace:




RESUMEN EJECUTIVO
Desde una visión estratégica, y más allá de los efectos de la crisis iniciada en 2008, la evolución del consumo energético en España se ha caracterizado en los últimos lustros por un crecimiento sostenido del consumo de energía primaria y de los costes asociados, económicos y medioambientales. Ello es debido, principalmente, a una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, mayoritariamente provenientes del exterior, y a un preocupante incremento de la intensidad energética en demanda.
De entre todos los sectores que configuran el panorama energético actual, tanto a nivel nacional como europeo, los que presentan los síntomas más preocupantes de crecimiento de consumo energético y, por otra parte, resultan más difíciles de controlar por su carácter difuso, son la edificación y el transporte. Efectivamente, aunque en los últimos lustros se han desarrollado medidas para limitar el impacto ambiental del consumo energético, éstas han resultado más concretas en las fuentes denominadas estacionarias (centrales eléctricas, refinerías, hornos industriales, etc.) que en los sectores denominados difusos, de la edificación y el transporte, debido en parte a su atomización. En España, estos sectores consumían en 2010 el 26.9 % (edificación) y el 39.3 % (transporte) de la demanda global de energía final, siendo los únicos sectores de crecimiento relativo continuado en los 20 años.
Estos mismos problemas, que se detectan igualmente en los países del entorno económico, ha generando un consenso sobre la falta de sostenibilidad energética, económica y política del modelo actual. Ello ha fomentando un nuevo paradigma que, en el caso de la edificación, desembocó en la Directiva sobre el comportamiento energético de edificios (EPBD en sus siglas en inglés) en 2002 (actualizada en 20104), y su transposición en España mediante el Código Técnico de la Edificación (CTE en sus siglas) aparecido en 2007, y actualizado en 20135.
Mención aparte merecen el Plan de ahorro y eficiencia energética 2011-2020, así como el Plan de energías renovables 2011-20206 que, aun siendo aprobados por el Consejo de Ministros en 2011, han sido rebatidos por la Comisión europea tanto en su contenido, como en su aplicación.
En este contexto, el sector de la edificación queda energéticamente caracterizado según los distintos usos de los edificios, que son los que realmente marcan sus intensidades energéticas. En datos de 2010, en España el 87 % de los edificios construidos corresponde a un uso residencial, mientras que del 13 % restante, correspondiente a usos de terciario, el sector de oficinas es el que tiene una mayor superficie construida, con más de 83 millones de metros cuadrados existentes. Sin embargo, la distribución de consumos energéticos no es proporcional a la superficie por usos. También en datos de 2010, el 67 % del consumo energético asociado al sector de la edificación (aproximadamente 16.400 kTep) correspondía al uso residencial, siendo el uso oficinas, para el terciario, el que copa un mayor consumo energético con casi 4.000 kTep.
De estos datos, se deriva que la intensidad energética en edificios de oficinas es, en España, aproximadamente 7 veces mayor que la de edificios de uso residencial. Además, el subsector de oficinas es el principal exponente de dos factores que deberían condicionar la evaluación del vector energético. Por una parte, resulta habitual que los edificios de oficinas se construyan bajo un marco en el que el promotor es, o bien el usuario final, o bien el propietario final que arrienda, bajo distintas fórmulas, a terceros. Ello implica que la factura energética del edificio de oficinas repercute, en muchos casos, al responsable último de la construcción del mismo. Por otra parte, y en mayor o menor medida derivado de lo primero, el subsector de edificios de oficinas ha empezado a vincularse fuertemente el negocio a la eficiencia energética de los edificios, pasando a ser este uno de los principales condicionantes del Real State y valorado fuertemente por los fondos de capital. Como muestra de ello, los edificios de oficinas con certificación medioambiental privada han aumentado exponencialmente en los últimos años pasando, por ejemplo, en el periodo 2001 a 2010 a multiplicar por más de 20 la superficie total de edificios con acreditación LEED Gold en todo el mundo.
A pesar de todo lo anterior, y en el ámbito de los edificios de oficinas, aún existe escasa información de detalle, para nuestra latitud y desde una visión holística, sobre la problemática en el consumo energético de este uso concreto. Aunque se han empezado a sentar las bases para revertir esta situación (con la obligatoriedad específica, por ejemplo, de analizar los edificios de oficinas en el contexto de la EPBD 2010), la problemática resulta amplia y compleja y los objetivos, tanto bajo la perspectiva de la normativa como de la de mercado, muy cercanos en el tiempo.
En este contexto, es necesario paliar esta carencia, analizando en detalle el consumo energético en el sector de las oficinas, sentando las bases y directrices que permitan construir edificios eficientes a un coste acotado y determinando los límites económicamente razonables en edificios de mínimo consumo de energía primaria. Solo esto permitirá encarar un futuro próximo en las condiciones óptimas que permitan enfrentar las normativas y, sobre todo, destacar en un mercado competitivo que es representativo del nuevo paradigma energético.